Si eres un ser humano tienes ombligo. Sólo uno. Ese ombligo te alimentó mientras te formabas en la pancita de tu madre. Su trabajo llegó a su fin cuando naciste. Tal vez no sabes que hay un segundo ombligo, uno que sacia la otra hambre, la del espíritu. Su trabajo no termina nunca.   ¡Es  una estación de radio!

Programas:

  • Las tijerotas de Octavio Augusto

    Para explicar porque el mes de «Sextillis» cambió su nombre a «Agosto» y de que las calles tengan nombres de algunos señores con dudosa reputación. Ir a descargar

  • La olvidaron y así se lo cobró

    Si te olvidan el día de tu cumpleaños, puedes hacer dos cosas: a. Ponerte a llorar o b. Aprovecharte de la situación. ¿Tú qué harías? Ir a descargar

  • Quiso ser feliz y lo abandonó todo

    El Jesús Matatena nos platica un método para la felicidad. Sólo eso. Vale la pena escucharlo entre cuentos y canciones. Ir a descargar

  • En el ombligo del Caribe

    No sólo Cuba, no sólo Puerto Rico, Jamaica, Haití, Domicana o Trinidad. ¡Hay muchas otras islas en el Caribe! Hoy descubriremos Guadaloupe, Nevis y Bermudas. Ir a descargar

  • El niño sapo

    Un sapo se convierte en príncipe si una linda jovencita le da un beso de amor. ¿Y cómo se convierte en sapo un niño? Lo sabremos en un cuento de Óscar Wilde que don Guayito nos regala en este mañana. ¡Si quieres ser sapo, no te pierdas este programa! Ir a descargar

  • No le veo el chiste

    ¿Por qué se ríe la niña cuando se habla en Radiombligo de cosas muy serias? Y seria es la historia de la princesa Sukimuki, que vivía esclava en su propio castillo. Ir a descargar