Si eres un ser humano tienes ombligo. Sólo uno. Ese ombligo te alimentó mientras te formabas en la pancita de tu madre. Su trabajo llegó a su fin cuando naciste. Tal vez no sabes que hay un segundo ombligo, uno que sacia la otra hambre, la del espíritu. Su trabajo no termina nunca.   ¡Es  una estación de radio!

Programas:

  • Viejitos de la Tercera edad

    ¿Qué le dará Radiombligo a los abuelitos en su día? Dos canciones escogidas, un Cuento que ni te cuento y un concierto que no te doy. También adelantamos este programa a niños y niñas que un día serán abuelos. ¡Dale Torongo! Destortugados

  • Destortugados

    En Radiombligo parece reinar el caos. Torongo Tortugo, el rey de los descontroles radiofónicos, se encuentra lejos del Cerro del Rebote por culpa de un tortuguito que le ha nacido. ¿Qué hará Zopilote sin piloto? Destortugados

  • Cuentos desordenados

    Bueno, los cuentos están bien, ordenaditos. El primero es el de Sukumuki, la princesa del Japonpón. El segundo, El Viaje de Ratoncito, del libro Historias de ratones. ¿Conoces al Pájaro Loco? Cuentos desordenados

  • El niño que reprobó a propósito

    Al volver a clases vio su sueño cumplido: repetiría el año escolar ¡con la misma maestra, de la que estaba atolondradamente enamorado! Pero le esperaba un sorpresita. Dinosaurios, tortugas, una Niña bonita y otras sorpresas luego del primer día de escuela. El niño que reprobó a propósito

  • Ratoncito quiere ir a la escuela

    Lágrimas y risas en esta mañana en que las escuelas abren sus puertas. ¡Hoy regresas a clases y Radiombligo lo celebra así: (OÍR LA CELEBRACIÓN). También te regala la historia de un animalito que, con tal de aprender a leer, debe sortear una gran dificultad. ¿Una? ¡¡Muchas!! Ratoncito quiere ir a la escuela

  • Elefantes y el tío Eustaquio

    Eustaquio es un tío de Zopilote, Elefantes son unos orejones y trompudos que saltan a la cabina para complacer a una niña que se columpia con pasteles largos, allá por los Hidalgos. Y, en un huequito, lanzamos nanitas italianas, que son tan sanas como comer manzanas. Elefantes y el tío Eustaquio