Si eres un ser humano tienes ombligo. Sólo uno. Ese ombligo te alimentó mientras te formabas en la pancita de tu madre. Su trabajo llegó a su fin cuando naciste. Tal vez no sabes que hay un segundo ombligo, uno que sacia la otra hambre, la del espíritu. Su trabajo no termina nunca.   ¡Es  una estación de radio!

Programas:

  • ¡Está temblando!

    El 19 de septiembre de 1985, a la hora de Radiombligo, la Ciudad de México se cimbró como nunca en su historia. Miles murieron entre los edificios caídos. Y hubo más de un resucitado. ¡Ay, mi niño es una desgracia!

  • ¡Ay, mi niño es una desgracia!

    Los maestros se desesperan, y tú también, porque tu niño, o porque tu nena, no aprenden las matemáticas y las letras… ¡y qué letras, le salen más torcidas que el pico de zopilote! Pero además no puede leer de corridito. Ni te aflijas ni te aflojes: es posible que se trate de un trastorno en…

  • México en un sangüichito

    Un somnoliento zopilote cuenta a doña Eulolia la historia de México resumida en un emparedado. Una tapita es la Independencia, otra tapita la Revolución y en medio, convertida en pollo con aguacatito y jitomate, la Reforma de Benito Juárez. ¡Buen provecho! México en un sangüichito

  • Volture Day

    El señor negro emplumado pensaba hacer una fiesta para festejar El Día Internacional de los Zopilotes, pero no contaba con la ausencia de Torongo Tortugo. ¿Quién controlará los aparatos? ¿Será el día de celebración una fiesta del caos? Volture Day

  • Sapo Botafogos sufre una pena

    Zopilote abandona la cabina cuando el programa está a punto de comenzar. La razón parece justificada: su amigo Botafogos, un señor sapo, se encuentra en problemas. Y descubrimos que Gaviota no soporta a esos saltarines anfibios. Sapo Botafogos sufre una pena

  • ¡Radiombligo no cumple!

    Es verdad, Radiombligo no cumple, los que cumplen son ellos, niños y niñas que hoy escucharán dianas, cuetes, marimbas, muchas Mañanitas y un guapachoso Feliz Cumpleaños. Si no escuchas tu nombre es porque quisimos guardar el secreto, por lo que tú y yo ya sabemos. ¡Radiombligo no cumple!