Si eres un ser humano tienes ombligo. Sólo uno. Ese ombligo te alimentó mientras te formabas en la pancita de tu madre. Su trabajo llegó a su fin cuando naciste. Tal vez no sabes que hay un segundo ombligo, uno que sacia la otra hambre, la del espíritu. Su trabajo no termina nunca.   ¡Es  una estación de radio!

Programas:

  • El guitarrista que nunca existió

    Son seres, territorios y objetos fantásticos que han cohabitado con los humanos todos los días del mundo. Su historia se describe en «La Enciclopedia de las cosas que nunca existieron» ¡Relatemos sus hazañas y tragedias! Los acordes de una guitarra se mezcla en el relato. ¡De dónde ha salido?

  • Aquí nomás, a darle la vuelta al mundo voy

    Justo cuando comenzábamos a Gaviota se le ocurrió ir de paseíto. ¿A dónde vas? ¡ A darle le vuelta al planeta! Lo increíble es que duró el tiempo que dura una canción. ¿Cómo fue esto?

  • Octavio Augusto

    Donde se cuenta cómo Julio César y su sobrino Octavio Augusto desbarajustaron el Calendario Romano para inmortalizar sus nombres. Por eso tenemos mes de Julio y mes de Agosto, que hoy comienza. ¡Canciones en italiano para celebrar a los niños que fueron antes de convertirse en soberbios emperadores dueños del mundo entero y un poquito…

  • Manzanahoria y borreguito dolor de panza

    Pero no sólo al borreguito, también al conejo le duele la panza. A la ballena no le duele nada, porque ya se la comió el mosquito mientras navegaba por los Mares del Sur. Cuentos y música en un miércoles de comer perejil.

  • ¡Los videojuegos sin son buenos, mamá!

    Martín, con poco pelo y sin violín, nos cuenta de los magníficos Cursos de Verano en el MUCH (Museo de Ciencia y Tecnología de Chiapas). Después aparece Romeo Sánchez Nigenda con una maletita cargada de experiencias científicas y tecnológicas para repartir con el gran público de Radiombligo. ¿Quieres saber qué dijo sobre los videojuegos?

  • Cola de lagartija y papá pancita

    El niño lo golpeó con piedra. De la barriga del papá brotaban hijos. La gatita pinta no pintaba. El zopilote estornudaba… y el gallito molestoso no dejaba de cantar.